Los navegantes *
Lloraban unos tristes pasajeros viendo su pobre nave combatida de recias olas y de vientos fieros, ya casi sumergida; cuando súbitamente el viento calma, el cielo se serena, y la afligida gente convierte en risa la pasada pena.
Mas el piloto estuvo muy sereno tanto en la tempestad como en bonanza; pues sabe que lo malo y que lo bueno está sujeto a súbita mudanza.
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Casimiro -
Porfi -