Como todos Mayos, en Madrid ha comenzado la feria del libro,
Vamos siempre desde el metro, saliendo directos al parque del Retiro, los enormes árboles centenarios lo llenan todo, ha llovido, y las hojas están relucientes y verdes, dejamos a la derecha el kiosco de música con sus melodías, y un poco más adelante ¡la explosión!, 350 casetas repartidas a lo largo de mas de un kilómetro, miles de libros, expuestos con todo su colorido
y diversidad, para todos los gustos.
Empiezas el recorrido, con impaciencia para llegar a la caseta
donde encontrarás ese título que andas buscando.
Por el camino vas sorteando filas de gente, en espera de que su escritor favorito les haga una dedicatoria, los altavoces anuncian: esta mañana firmaran Gala, Sabater, Rosa Montero
Gibson, Rojas Marcos, Ildefonso Falcones, Almudena grandes
y un largo etcétera de otros nombres que no recuerdo.
El espectáculo está dentro y fuera de las casetas, te encuentras
con caballeros medievales, inquisidores, brujas y princesas, que
te asaltan cada trecho, vendiendo felicidad y buenos augurios
si compras tal o cual título.
Como sorpresa de este año, la fila más numerosa no la tiene Gala (best-seller anual), vemos decenas de adolescentes haciendo fila ordenadamente, controlados por guardias de seguridad, y ante nuestro asombro la autora que firma es una
jovencita llamada Laura Gallego, que apenas aparenta 29 o 30
años, y que (según me informa mi hija, claro) tiene varios libros
publicados, con gran éxito, en especial una voluminosa trilogía
de literatura fantástica, que tanto gusta a la juventud.
Después de unas horas, ya cansados, nos vamos a casa felices
con los bolsillos vacíos, pero con las manos llenas de sueños de papel. Volveremos al año que viene. Aunque llueva ¡como siempre!.