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barbacana

Despedida

Despedida

 Huele a jazmín

En el pueblo que duerme

nadie me espera

Ideas

Negro sobre blanco
invento
surge un viento
ideas sobre palabras
pensamientos
palabras sueltas
en el espacio
ideas fijas
sobre papel
interpretación sutil
del triste acontecer

T 2.

Noto tus ojos.

Es, un instante dulce,

acariciador.

 

 

La fragua

La fragua del tió Nogueras creo que estaba en la oficina de correos actual, como comenté en el anterior escrito, aunque no apostaría la mano por ello. Me lo contó mi padre y hoy su memoria ya no se permite alegrías de recordatorio.

El caso es que esa fragua se convertía en refugio los días de lluvia, escondrijo de pirolas  y lugar de entretenimiento. La fragua, podemos entender que en aquellos años de primer cuarto del siglo XX no dispusiera  de ningún tipo de tecnología, pero si podemos entender que dada la necesidad de martillar el hierro para todo, exigía su puesta a punto permanente. Se afilaban los punteros, cortafríos, gradinas  y otros útiles de las canteras, los barrones de labranza, pescuños, vertederas, rejas, balcones, barandillas…. Todo el hierro que debía ser trasformado pasaba ineludiblemente por la fragua. Seguro que muchos de los balcones y rejas de ventana que hoy contemplamos se fraguaron y nunca mejor dicho allí.

Para mantener viva la llama de la fragua se suministraba oxigeno mediante un enorme fuelle, que alguien debía de mover. Es aquí donde entraban los niños y el centro de la historia. Contaba mi padre, que el tió Nogueras y su señora eran un dechado de bondad. Cuando algún niño movía el fuelle con poca energía (entonces la falta de alimentos era una constante) el tió Nogueras acompañaba con la palabra “…sopas solo….sopas solo…sopas solo….” Entonces llamaba a su mujer (no recuerdo el nombre) y le decía “dale a este chico unas sardinas que mancha poco, no ha comido bien y le falta fuerza”. Manchar es como se conoce a la acción de mover el fuelle. Después de las sardinas el movimiento del fuelle cambiaba y las palabras del herrero también, a la vez que el chico manchaba repetía”…..sardinas y sopas, sardinas y sopas, sardinas y sopas, sardinas y sopas…..” Esto no marcha todavía, se decía y llamaba de nuevo a su mujer indicándole la conveniencia de que le hiciera al chico unos huevos fritos. Una vez dado cuenta  del almuerzo, el chico se lanzaba  decidido a manchar con el fuelle y ahora tanto el ritmo como el discurso cambiaron “…..sardinas, sopas y huevos, sardinas, sopas y huevos, sardinas,  sopas y huevos……” y la fragua relucía con todo su fulgor, calentando el hierro hasta ponerlo incandescente en cuestión de segundos.

Por ello nunca faltaban en la fragua niños para manchar.

 

Como yo.

¿La echais de menos tanto.... como yo?.

¿Os acordais de sus "buenos días".... como yo?.

¿La añorais en cada escrito.... como yo?.

¿Quereis que vuelva pronto...como yo?.

¿Necesitais que esté al ladito ....como yo?.

 

 

Entonces está claro, ¡la quereis tanto como yo!.

 

¡Caracoles!.

El tió Hilario el Cascarillas creo que era hermano del padre de los "Polis" (Hipólito y Jose Mari) que eran tan amigos de todos y ya ambos desaparecidos  y que jugaban al fútbol con nosotros.
Me parece que era Longares de apellido y vivía solo en una especie de casa-cueva en ésa calle que está a la derecha, una vez que dejas atrás la entrada del Arco del Ojuelo, y cuando vas bajando hacia el Tremedal. ¿Recuerdas?.
Allí  a la entrada de la calle vivia Don Juan el practicante y su familia y después había pequeñas casas, trujales de vino, corrales, bodegas abandonadas, pequeñas cuevas donde se tiraban las pocas basuras que generaban las economías de supervivencia.
Yo recuerdo una de ellas con millones (y no exagero) de cáscaras de caracol donde los niños íbamos a recoger los más fuertes y gordos para "guiñar", es decir cogías el caracol en la mano derecha, tu rival hacía lo mismo y enfrentabas las puntitas de ambos en un reto de fortaleza y habilidad ¡porque dependía mucho de tu ágil giro de muñeca!.
Cuantas horas no hemos echado los niños de entonces "guiñando" caracoles.
Cuantos ratos de risas no se han consumido entre victorias y derrotas a la luz cegadora de los meses de verano.
Cuantos nombres les pusimos en un bautizo de ternura a aquellos restos de gasterópodos silentes.
El campeón mío se llamaba Dictreisi. Era lo que oias, o más bien cómo lo oias, o cómo te sonaba, en fin lo que percibías de aquel mundo enorme, confuso en lenguas y en fronteras, sigiloso y hostíl que empezaba a abrirse frente a tí, en tus mismas narices, ante tus ojos expectantes y receptores.
Allí absortos en lo nuestro obviando todavía los retos y las limitaciones del paisaje.
Allí junto a las huertas que se abrían hacia el Matadero y sus misterios.
Allí metiendo los pies en el agua cantarina de la pequeña acequia.

De visita

Ayer estuve con el tío Pepe, sigue hospitalizado. Su evolución es muy lenta, se encuentra muy cansado, pero eso no le impide recordar este  foro. Hablamos de lo feliz que le hace los momentos que comparte con nosotros,  a través de unos y otros le llegan los animos que depositais en esta página, "lo agradezco enormemente, me dice, no pensaba que con tanta diferencia de edad pudiera encontrar tantos amigos, ha sido muy importante para mi encontrar ese cauce de comunicación".

A todos vosotros os envia un saludo agradecido.

El Puigsacalm

!Buenos dias corazones¡ felicidades a todos los que estéis de puente, para los que no,  pues ¡que se le va a hacer! a trabajar.

Os explico la ruta de ayer: todas las rutas pueden ser o no dificultosas según los itinerarios que hagas y desde donde comiences la ascensión, la de ayer al Puigsacalm 1.518 m. podría haber sido fácil pero nosotros ibamos con ganas así que la comenzamos  en el municipio de Sant Privat d'en Bas;  por el camino de los Maxos subimos hasta la ermita-refugio de Santa Magdalena y de allí por el camino de los burros hasta la cima, en total casi cuatro horas de subida y superando un desnivel de más de mil metros, la bajada, en ruta circular, también fué un poco dura tardamos unas dos horas y media pasando por el Salto de Sallent; tanto en la subida como en la bajada había tramos con tanta pendiente que  tenía cuerdas para facilitar la ruta. Fué de los itinerarios que a mi me gustan (forzar un poco la máquina, y algo de aventura y riesgo), os puedo asegurar que en este tiempo y con esta lluvia que ha habido la montaña está exhuberante, así que aunque sea en coche  animaros un poco a salir y a disfrutarla, merece la pena, siempre se descubren paisajes nuevos y hechos que os sorprenderán. Un monton de besos a repartir.

Para mis sobrinitos Alberto y Pablo, futuros ruteros de alta montaña. 

Hilario

Hace muchos años vivía en el pueblo, un señor llamado Hilario, apodado

“el cascarillas”, era pequeño, menudo, siempre con su boina calada, y unos

ojos vivarachos.

Creo que andaba por el pueblo haciendo algún recado, o favores a quien

se lo pedía. Venía a mi casa muchas veces, fue una especie de canguro

para nosotros.

Mi madre le llamaba siempre que nos tenía que dejar solos, para que nos

cuidara. Debió de desaparecer pronto, ya que no le recuerdo de adulta.

Es un referente de mi niñez,  una persona dotada de una inteligencia

natural fuera de lo común, recitaba e inventaba poesías, nos contaba

cuentos, escenificaba pequeños teatrillos.

Si no comíamos, nos hablaba de las bondades de la comida, del buen

comportamiento etc. Y lo mejor es que era divertido, alegre, y siempre

dispuesto.

Todavía me acuerdo de algún verso que nos recitaba.

Prudente y humilde, una bellísima persona. No sé si tenía familia.

Pero este dónde esté. ¡Gracias Hilario, eras un hombre sabio y sabías

transmitir tu entusiasmo por la vida! 

El partido (......y 4ª).

A los toros hay que cogerlos por los cuernos.

Por lo menos es lo que se ha dicho siempre. ¡no?.

El Carrasco y el Chispa nos dejaron valientes, salerosas y peligrosas muestras de ello.

Pero en éste caso no eran ni toros, ni cuernos,  ni mucho menos peligrosos.

 

Deambulé por las inmediaciones del bar de la fiesta dándome unas vuelticas por el Paseo de la Independencia, el Pasaje Palafox y la Plaza del Carbón. Me detuve eso sí, a mirar los pantalones y camisas del Reija aún sabiendo que no podría acceder a ellos a no ser que de a mañana a la tarde decidiera convertirme en un osado, armado y peligroso ladrón de bebeuveas.

 

Pasé por la puerta del bar como tres o cuatro veces, haciendo como que no veía el discreto, pero enorme, cartelón que a media calle anunciaba con ése puntito de atracción que solo se consigue pagando una buena pasta a alguna compañía de publicidad:  Goyo´s  Club.

A mí como que lo del Goyo´s no me decía nada, pero lo de Club…ya sabéis como hemos sido siempre en los pueblos a la hora de asociarnos en algo.

Como casi siempre marcan los cánones de que ¡no hay quinto malo! o profundizando un poco más, si cabe, en la filosofía popular rural y su decisiva ¡a la quinta va la vencida!, efectivamente,  en ésa, en la quinta me topé con los ojos profundos, grandes y  enmarcados en el rostro suavemente maquillado de Gregorio que se asomaron acompañando a la cabeza, justito, de  frente al paso resuelto de mi cabizbaja anatomía.

¡Hombre, Porfi, que vienes  retrasado!.

¿Retrasado?, me pregunté al mismo tiempo que franqueaba tras él, la puerta de cristales limpios, esmerilados y opacos.

¡Acojonaito!, me respondí tan bajo que apenas si yo pude escuchar el ligero susurro de la vibración de mis desanimadas cuerdas vocales.

 

El salón del bar parecía un gallinero.

Y no lo digo por suciedad ¡no!,  o por los palos de descanso ¡tampoco!, al revés todo era limpieza, escogidos perfumes, grititos felinos de salutaciones, copas de mano en mano de colores rotundos, chocar de brindis continuados, ofrecimientos de ¡prueba esto que es lo más cull o full o vete a saber,  porque yo me incliné de niño por el jodío francés,  porque hubo un momento en que me dije “como no te pares a calibrar la situación puedes acabar como la vaca Morata”.

Lo del gallinero lo decía por la sensación primaria que nos llevamos los que hemos estado acostumbrados a recoger los huevos a las abuelas, ¡Era por las plumas!, por la inmensa y envolvente cantidad de plumón que levitaba por todos los rincones de la Sala.

Camareros vestidos con pantalones de plástico negro y arriba solamente unos arreos de cuero rodeando unos pectorales conseguidos a puro de gimnasio casero, pero que te comían la moral. En la cabeza unas gorras de militar nazi alemán victorioso negras y brillantes como tricornios de picoleto o  como hojas de cuchillo y donde habían sustituido la svástica por un enorme  anagrama rojo de un corazón sangrante y enamorado.

Es decir, para entendernos, como un paquete de Chester sin filtro.

 

De los presentes sería largísimo contar. No creo que aguantaseis ninguno la descripción minuciosa de su indumentaria. Dominaban los torsos desnudos y tostados de playas ignotas o quemados ribereños del Ebro cercano y ¡tan nuestro!,  el cuero en tirantes y los collares de perro claveteados, brillantes y amenazantes como dientes de tiburón o piolets de alpinista cabreado, las botas vaqueras negras de punteras puntiagudas y  tacones imposibles, las gorras ya descritas y hasta aún más rimbombantes con insignias  refulgentes rojas, naranjas, malvas y  hasta alguna más discreta color turquesa pero que también seguía la línea marcada de los posibles detalles de amor:  De corazones, cuerpos entrelazados en posturas imposibles, labios Maikjager enormes y voluptuosos enviando besos  mezcla de rock y de lujuria, dedos haciendo todas las posibles figuras lascivas, cigarrillos humeantes de hierbas prohibidas, sombreros de plumas, claveles, rosas, frutas variadas e incluso cumpliendo mi premonición un nuevo paquete de tabaco rubio sin filtro, aunque para que no todo fuera acertar se trataba de Camel.

 

Cuando Gregorio me presentó lo hizo con ésas palabras que te colocan de entrada donde no mereces, y que consiguen que  después andes jodido toda la noche:

¡Os presento a nuestro héroe, el que les ha endiñado los dos goles a las lagartonas de Las Delicias!.

Aquello se empezó  a caldear. Aplausos, vítores, intentos de manteo con el cobertor de una mesa arrinconada, saludos apresurados que parecían de despedida.  Todos querían abrazarme, besarme, que bebiera con ellos, ¡siéntate aquí julandrón que no me importa que no seas maricón!, ¡a ver una copa de champán rosado para el vengador!....¡que se quite ropa que no sé como aguanta con éééééésa  trenka!

 

Yo no sabía para donde arrear.

¡Champán rosado francés don Perijñón!, que no tiene nadita que ver con el Codorniú ¡lojuropordios!, porque joder, aquella cosa tan buena, no es que no lo hubiese bebido nunca ¡es que no sabía ni que existía!.

Con una copa de espumoso francés en cada mano tuve que dedicarme a seguir lo que yo llamo el baile o “la estrategia de la cobra”. Es decir te quedas fijo de cuerpo y aunque te ataquen de frente,  te dedicas a dar cabezazos continuos a ambos lados y así cuando te quieren besar, para evitar el beso en la boca, que no solo me preocupaba porque se lo daban ellos con toda naturalidad  sino porque me podía fallar alguna vez ése pequeño quiebro de cintura que tan bien me salía en el fútbol, y he aquí que como temía, me pasé de giro alguna vez, cuando ya empezó a hacerme mella el cansancio de los primeros 45 minutos y sobre todo cuando me fueron cogiendo la jugada y me encontré varias veces, que no conté, con los labios de alguno de ellos, que se sonreían como diciendo ¡ya está la rata…. debajo la lata!.

 

Después de lo que llamaré el descanso, y en el aparte de los canapés y los bocadillos de salmón ahumado y arenques que no eran las sardinas rancias de mis meriendas caseras  y lo que llamaban “pata negra” pero que a mí me pareció un jamón super cojonudo, conseguí llamar la atención de Gregorio que por lo contento parecía que había metido él los goles, me lo llevé a un aparte y le pregunté que de donde había salido aquella fauna.

Aquí hay de todo, procuradores, médicos, albañiles, abogados, más médicos, empleados de banca y del ayuntamiento, profesores, carpinteros, arquitectos, soldadores, ¿ves a aquel del delantal con la ninfa dorada?  pues es magistrado de la Audiencia se llama Don…

¡Ehhhhh!,  que a mí me da igual quien es o como se llama ¿eh? ¡yo he preguntado por preguntar!.

 

La noche siguió los derroteros de las noches perdidas.

Esas donde encuentras a personas que en un minuto te transmiten su confianza como si te conociesen de toda la vida.

Esas en las que pese a ser ligeramente diferentes todos guardan una compostura, una prudencia y un respeto impresionante.

Esas en que cada uno va a su bola sin pensar en lo que tienen en la cabeza los demás.

Esas en que te sientes a gusto y que procuras controlarte para no estar ¡faltaría más! demasiado más a gusto…

Esas que cuando terminan te das cuenta que han podido ir mejor, pero que te alegras de que no se hayan encabronado y hayan salido bastante peor.

 

 Después de una despedida llorona y prometedora con todos de periódicos reencuentros, de ésos que todos saben que no se van a producir jamás, pero donde quieres manifestar ¡la alegría de haberte conocido!  y con unas cuantas copas de más, arreé para casa, es decir para la pensión,  como a eso de las 3 de la madrugada, cruzando los tugurios aledaños plagados de noctámbulos somnolientos y sin rumbo, de putas en la calle el Caballo que me prometían por 40 duros “la mejor noche del resto de tu vida, chaval” y de algunos cuantos canallas navajeros que controlaban el negocio buscando su parte del león,  por si me decidía a aceptar oferta comercial tan sugerente.

 

Ni deseo, ni ánimo, ni dinero, ni siquiera edad para ello, sólo un joven medio cargado pero contento, animado por la nueva experiencia, encantado con los nuevos amigos, satisfecho por cómo se habían conducido los acontecimientos en un día tan surtidito de ellos, feliz por mi edad y por mi reciente inmersión en un mundo hasta entonces tabú y desconocido, sonriendo al mundo con las manos calentitas metidas en el fondo de los bolsillos del pantalón de tergal,  con las ansias juveniles puestas en lo que me deparara sólo y exclusivamente el cercano día siguiente.

 

Por primera vez no había bebido Kas de limón en un convite.

También es verdad que no lo pedí.

A lo mejor ¡ni siquiera lo había!

Bueno, la verdad es que ni me acordé. 

Con aquel Champán, con tantos cócteles de mezclas explosivas, con aquellos canapés, con merienda a mansalva..... y en aquellos años. 

.....¿quién coño podía acordarse del Kas de limón?.

  

Porfi.

  

PD.- Para  Avelina y Mª José por sus palabras preciosas.

Aunque, ¡tan inmerecidas!.

Telescopio

Quiero felicitar a la Alternativa  Cultural Valdejalon, y a quienes han hecho

posible la instalación de un observatorio astronómico en el pueblo.

Hace muchos años, unas sillas y una tele, configuraban un tele-club,

y nos pareció un avance, en especial a los que no teníamos tele en casa.

Pero me agrada comprobar, que hoy en día los avances son mucho mejores.

 

¿Acaban las historias?......

Las historias nunca se quedan inconclusas.

Aunque ¡es verdad!, acaban en cuanto suceden.

Las historias se cuentan por tiempos ideales que terminan cuando decides que terminen.

Probad a pensar en separar cualquier historia en pedazos. Hacerlo con la que nos ocupa estos días.

 

Cuando te invitan a jugar un partido...termina la historia del ofrecimiento.

Cuando estás en el aire pensando si merece la pena o no rematar de cabeza....está terminada la historia del córner.

Cuando te planteas acudir o no a una fiesta de personas nuevas en tu vida....ya ha acabado la historia de la duda.

Y después en la fiesta, después del primer martiny....acaba de concluir la historia de tu actitud ante lo que puede pasar en ella.

Y después del  saludo ¡tan fino! de un Elvispresly de tupé atiburonado...¿estará ya terminando la historia?.

 

Porque sino, nunca termina la historia.

Porque cuando la termine en el siguiente capítulo y me marche o no de la fiesta, y me divierta o no en ella,  lo mismo hubiese dado que me quedase o no.

¿Sigue la historia al dia siguiente en la comida del mediodía? o,  ¿podría terminar en la cena?...¡desde luego!, o no, o seguir en la noche relajada o en un nuevo conocimiento enrevesado o en esa  salida nocturna en busca de calma y que sin embargo encuentras, sin esperarlos, a  gnomos seductores de transeúntes desocupados y peligrosos.

 

Las historias empiezan o terminan en cada segundo de la vida donde decides un alto de reflexión o te detienes simplemente, para emitir  un grito de victoria o de lamento.

Cuando dices ¡hasta aquí he llegado!....y mañana empieza de nuevo, o sigue si quieres que siga o se acaba con el último suspiro del día o quizá es la primera entrega de la siguiente.

Las historias acaban cuando el director decide que es suficiente lo contado, lo que se sabe contar, lo que se puede contar o solo lo que se quiere contar.

Las historias son pequeños  paisajes coloreados del perfume idealizado de los días perdidos.

Las historias son pequeños retazos de sueños partidos en voladoras burbujas de jabón perfumado cuya duración y tiempo lo marca tu ánimo y tu deseo o no, de recomponer ése puzle que constituye el rotundo espejo de tu vida. 

  

Porfi.

 

Para mi amiga Pili.

Para quien siempre tendré, un pedacito guardado.

feliz puente... a quién lo tenga

Buenos dias, como todos los viernes es día de bastante trabajo,  pero no podía ni quería dejar de desearos un feliz fin de semana o puente. Corazones ¡A DISFRUTAR! un milllón de besos a repartir, y para mi famili, que disfruten del rancho que mi cuñado EL GAYA les va a preparar en Rodanas, los voy a echar de menos....

Quiero saber

Buenos días a todos.

Acabo de leer un comentario de Carmina, siempre tan agradablre y tan cercana, y me ha venido a la memoria.

MUJERES DE CALATORAO acaso no estaís de semana cultural?? y no teneís nada que contarnos a las que estamos lejos, deseando haberla compartido con vosotras??

¿Como fué el concurso de repostería?

¿Que tal el viaje a Daroca?

¿que actividades teneís para hoy?

Estamos deseando saber, para en la distancia, compartir con vosotras el día a día.

Un beso a todas, y que tengaís una feliz mañana

Solución

Donde ahora vive Tomás el músico, vivía mi tía Hortensia, que era modista,y enseñaba corte y confección a las chicas,y en la misma casa, su padre el señor José,tenía la carpintería.

Años mas tarde,se construyeron la casa de la Peñuela, y siguieron con los dos oficios, "mas o menos artesanos".

¿A que no os acordabais de la carpintería del señor José?Pués esta era la solución.

Un beso a todos.

Barrio Nuevo

Pily E. me has despistado con que están en una casa dos negocios mas o menos artesanos.Modistas, lecherias, bodegas, carreterros, herreros, verduleros, camioneros, panaderos, cantina, aguadores, viveristas,peluqueros,mondongueros-cocineros,albañiles,canteros,músicos,tratantes,curanderos. De todos ellos guardo recuerdo pero artesanos en la misma casa... ya revelarás el secreto. No acierto a recordar que habia en casa de "los royos", los tíos de Luciano, hay puerta de tienda que yo no recuerdo o no llegué a verla.

Más historias

 

Avelina en la casa de mi tío José habíamos quedado en que existió una fonda. Para sorpresa mía, cuando nació mi hija pequeña en uno de los muchos reconocimientos médicos  que le practicaron, encontramos a una nieta de un señor que tuvo la fonda allí, se llamaba Ondiviela de apellido y tenía referencias orales del asunto por que era muy jóven. El edificio viejo, permanece igual, pero la estructura  lateral está cambiada. El bar y baile estaba en lo que hoy es la Hiedra, los corrales de la casa eran lo que hoy son los talleres de Antonio Duarte y Domingo Fernandez. Allí mi tío realizaba la selección de la fruta con una seleccionadora, ¡¡¡hablamos del año 1962¡¡¡la embalaba en banastas de culo mas estrecho que la boca con tablas en vertical, con viruta y tape y en su camión las llevaba a los mercados. Entonces la fruta se compraba en los campos en flor, una modalidad que ha desaparecido del mercado.

En cuanto a la fragua del tió Nogueras sigo otro día.

 

El partido (3ª parte)

El quiebro de mi cuello en el aire fue como una sacudida de voltajes imposibles.

El balón rozó en mi frente como un aleteo de mariposas enamoradas.

Partió dichoso, como bailando un tango porteño en alturas infinitas.

Entró como una sirena dorada en el agujero misterioso de su gruta marina.

¡¡¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!!!

 

En fin, para entendernos, le arreé tal cabezazo que se metió en la portería por el mismo ángulo de los dos palos amarillos.

Cuando descendí al suelo y a la realidad, ya estaba montada la fiesta, ¡ya no pude escapar!.

Todos los abrazos, los requiebros, los besos, los manteos a manos sedosas que no había recibido con el primero me fueron paulatinamente acariciando hasta que me ví llevado en volandas a los vestuarios, que a mí desde entonces me hace gracia el nombrecito porque con el pudor que me embargaba me hubiese parecido más prudente que le llamasen “desnudario”.

Canciones de guerra y de rumbas, pequeños giros de baile flamenco que semejaban una caseta de la Feria de Abril, alirones feministas que atacaban a los posibles auditores machistas, promesas de convertirme en el Dios de sus rezos matutinos, ofertas de ponerme piso con chacha en el Paseo de la Independencia, más abrazos y mas besos y más risas que parecían no terminar nunca hasta que alguien me comentó:

¿Porfi y tú no te duchas?. ¡Porque te vas a enfriar!.

¿Enfriarme yo?, jamás lo he estado.

 

Pasaron los minutos y allí el único que quedaba sin pasar por el tálamo del agua era yo.

Cuando me decidí a acercarme a la pequeña ducha, que a plena vista y sin cortina protectora ocupaba el ángulo izquierdo de la caseta donde ya apenas quedaba un pequeño chorrito de líquido elemento que caía parsimonioso sobre el hueco gris de la losa de cemento haciendo un ligero ruidito como un cosquilleo incipiente por la espalda.

¿No te irás a duchar con calzoncillos, verdad?.

Pues sí, lo suelo hacer así, para de paso que se laven un poco ¿no?.

El portero se acercó y me dijo sonriendo ¡Haz lo que quieras “pudorooooso”, porque seguro que estás más sexy con ellos que sin él!.

El cachondeo se apoderó de la caseta mientras yo sonreia entre dientes y aprovechaba con decoro la poca agua que debía quedar en el bidón del tejado.

Entonces Gregorio, ya vestido, increpó la juerga con aquellas palabras contundentes que lo son más por el tono que se emplea que por la persona que las díce:

Si seguís diciendo tonterías, ¿creéis que Porfi va a venir a algún partido más?.

Hubo uno de ésos silencios que se pueden separar con una cuchara, y cuando los pequeños carraspeos empezaron a apoderarse del ambiente todos los presentes se disculparon con más o menos fortuna, ya que si bien hubo los más que decían ¡lo siento! también alguno que me recordaba ¡no sabes lo que te pierdes, lagartón!.

 

Bajamos al centro de Zaragoza en un descapotable dos plazas de uno de ellos, yo ya ocupando el sitio preferente del copiloto y Gregorio y Jóse Francisco, tapados con su abrigo y como enlatados en el pequeño receptáculo que ésos coches tienen para dar una vuelta a los perros o para las imprescindibles raquetas de tenis o palos de golf.

 

Les mentí, alegando que tenía que hacer alguna compra para no ir con ellos hasta la puerta de la Pensión con aquella pinta de pandilla en juerga encabritada, y cuando me despidieron en la Plaza de España, me dijeron que aquella noche “tenía obligatoriamente”que acompañarlos a la celebración de la victoria en el Goyo´s, que había merendola y barra libre y que el no ir sería para ellos como darles una bofetada en la boca.

 

¿Iría, o no iría?, como el Sakespeare y para cagarla con un verbo también irregular.

¿Iria?...pues no me apetecía, pero siempre me ha gustado el morbillo de las cosas rarotas.

¿No iría?...sería lo mejor, estaba allí para estudiar ¿no?.

¿Pros y contras?. Eso son mamarrachadas de gente desocupada y filósofos trasnochados.

Se va o no se vá, ésa es siempre la única cuestión.

¿Pesar en contra?, casi nada.

¿Y a favor?...pues tampoco, pero a mí nunca se me hubiese ocurrido dar una bofetada a una mujer ¡jamás! ¡y menos en la boca! , y sobretodo ¡si había tantas!.

 

CONTINUARÁ…  (y tendrá que terminar de una vez.... ¿no?)

 

Tararí, tararí el concurso ya está aquí.

En el día de hoy, y con importante premio, empieza este concurso.

 

A ver quién sabe :

En una casa del Barrio Nuevo, había dos negocios, mas o menos artesanales, uno ya lo habeís nombrado, pero el otro ¿sabeís cuál era?

 

Premio:un viaje a Andorra, andando.

 

Un abrazo.

OTRA REALIDAD

    

     ¡Queridos corazones calatorenses y del resto del universo!

  He estado revidando todos los escritos de hoy,"porque los llevo al día " y me han gustadp mucho.

Pili,eres la caña....¡qué guay lo de los aplausos! No sé con certeza si leiste el primer comentario que te mandé despues de seguir tus valiosas instrucciones.Todo era por no poner la sumita...de 2 + 2 = 4.  El primer día ya habia visto eso de 2 + 2, pero me preguntaba ¿y esto que narices pinta aqui´?y me pense que sería algun banner o algo parecido y lo ignoré.

Os decía en el título lo de otra realidad por qué me he metido en el blog con el corazón un poco encogido. Acabo de entrar de la calle de pasear a mis perros y lo que he visto me ha entristecido.Parece mentira que aún haya cosas que nos encogan (a mí) por lo menos el alma.

Lleva purulando toda la tarde ,una familia de gitanos portugueses por la plaza de la iglesia.A las 10 de la noche me han dicho si les podía llenar una botella de agua para beber, y por supuesto se la he dado.pero lo que me ha dado mucha pena es que se han asentado en la puerta del ayuntamiento con los enseres que portan, y algunos de ellos ya estaban acostados encima de unos cartones durmiendo o intentando dormir. No sé, esto lo ves en las ciudades y parece que esta uno más acostumbrado,pero  aqui en el pueblo , que es como si fuésemos una familia muyyyyy grande y que no haya un techo para esta gente......Encima la noche esta lluviosa y ha bajado bastane la temperatura.

Bueno, besiscos para todos con sabor  (húmedo) a pueblo