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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2016. Autor: Isidro Villa

SAN INDALECIO O COMO SE PUEDE CAMBIAR LA HISTORIA

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El pasado día 19 de mayo el “Heraldo de Aragón” publicó un artículo titulado “Descubierto en Calatorao un busto de Damián Forment”. Ayer domingo, 22 de mayo, se vuelve a publicar otro artículo a página entera titulado “El último milagro de San Indalecio”. Ambos artículos firmados por Mariano García no se corresponden con la verdad, encuentro numerosos lapsus en su redacción desconociendo el motivo de ellos, pero que llevan a cambiar la historia de este interesantísimo hallazgo en Calatorao.

En dicho artículo se informa que Carmen Morte, catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza realizando su monografía “Damián Forment, escultor del Renacimiento” encontró datos de que esta pieza había sido llevada en el siglo XVI a Calatorao por el Cabildo del Pilar, a la sazón Señores de lugar.

Todo lo anterior es cierto, pero a partir de aquí hay numerosos datos que no son verdaderos, ya que según los dichos artículos es la historiadora Carmen Morte quien lo encontró “en un armario” donde el párroco de Calatorao lo había guardado.

Hoy lunes hablando con Carmen Morte a la que nadie le pueden negar sus meritos de ser una de las máximas entendidas sobre el arte del renacimiento en toda España, me ha confirmado que ella dio la versión real que voy a exponer de lo ocurrido.

Yo, desde hace 20 años estoy investigando en diferentes archivos, pero en especial desde hace 7 años no salgo del Archivo Capitular del Pilar y del Capitular de la Seo. Allí he conocido y he entablado amistad con numerosos investigadores tanto, aragoneses como del resto de España, e incluso extranjeros. Hemos colaborado entre nosotros prestándonos diferentes datos y documentos que íbamos encontrado y que les podían servir para sus investigaciones, estableciendo con ello una autentica piña de amigos, que culmino con una visita a Calatorao de muchos de ellos, encabezados por el Canónigo archivero, D. Isidoro Miguel, el cual después de 150 años fue el primer Canónigo en volver a entrar en el castillo.

En enero del año 2011, me pidió mi amigo y compañero en los temas de investigación durante dos años en el Capitular del Pilar, Javier Martínez, por aquel entonces trabajando en su tesis sobre Agustín Sanz, arquitecto entre otros edificios de la Posada de Calatorao, actual Casa de Cultura, para realizar una fotografía de la Casa de Cultura. Pensamos en hacer unas fotos desde la torre por lo que pedimos permiso al señor párroco don Clemente para acceder a la torre de la Iglesia.

En esta visita vimos una serie de diferentes esculturas pertenecientes a la antigua iglesia. Estaban completamente abandonadas y llenas de palomina. A los dos nos llamó la atención un busto que yo en aquel momento se lo atribuí a San Bartolomé, el cual podía ser el busto que compraron los agricultores de Terrigüel para procesional en el siglo XVI.

Durante meses pedí a diferentes personas de Calatorao con relación en la parroquia para que lo bajaran, pero nunca se llevó a efecto hasta que Fernando Carnicero se interesó en el tema.

Un día del año 2013, estando en el Archivo Capitular del Pilar, la profesora y catedrática de Historia del Arte Carmen Morte, me pidió si le podía informar de que si en Calatorao existía un San Indalecio, contestándole, que yo supiera, no.

En abril del 2014 con motivo del anillamiento de cigüeñas, Fernando Carnicero subió a la torre y vio el busto del que yo le había hablado, lo bajó y limpió en la sacristía de la iglesia.

Descubrimos que en su parte trasera existía un dibujo que podía representar un báculo de obispo (Hoy sabemos por la restauración que se está llevando que es Santiago Apóstol). Y recordando aquella pregunta de Carmen Morte, pensamos que podía ser la imagen que buscaba la historiadora.

Le mandé a Carmen Morte la fotografía del busto encontrado en Calatorao por medio de mi compañera en el archivo del Pilar, la profesora de Historia del Arte y estudiosa de las joyas de la Virgen, Carolina Naya, para ver si podía ser el busto que buscaba de San Indalecio.

Este año en el mes marzo se personó en Calatorao junto con el director de restauración de la DPZ, responsable de la recuperación del cuadro de la Sagrada Familia, y estando en la visita Fernando Carnicero le enseñó el busto del que habíamos hablado. Días posteriores se solicitó por la DPZ el busto para su restauración en los talleres de la Diputación, descubriéndose que era una pieza única, como ya ha quedado expuesto en los precedentes artículos.

Nadie se puede colgar la medalla del descubrimiento de la imagen. Fue consecuencia de una serie de casualidades. Ya que si no hubiese coincidido que Carmen Morte me preguntó a mi Isidro Villa si había un San Indalecio en Calatorao, y si un día un licenciado en arte como es Javier Martínez no se hubiese empeñado en subir a la torre de la iglesia y si el vecino Fernando Carnicero no se hubiera molestado en bajarla y limpiarla, NUNCA SE HUBIESE ENCONTRADO.

Acompaño este escrito con tres fotografías de las vicisitudes de San Indalecio de Calatorao, dos de ellas están tomadas en la torre en enero de 2011 y la otra recién limpiado en 2014 en la sacristía de la Iglesia de Calatorao.

La Historia no se puede cambiar.

Isidro Villa Sánchez

Martes, 24 de Mayo de 2016 00:06. Autor: Isidro Villa sin tema Hay 26 comentarios.
Autor: pilar

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Jueves, 26 de Mayo de 2016 20:01. Autor: pilar sin tema Hay 2 comentarios.

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